Marcos 1 – Biblia Reina Valera 1960

Predicación de Juan el Bautista

1.
Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2.
Como está escrito en Isaías el profeta:
He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.

3.
Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor;
Enderezad sus sendas.

4.
Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

5.
Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6.
Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7.
Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.

8.
Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

El bautismo de Jesús

9.
Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10.
Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.

11.
Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Tentación de Jesús

12.
Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.

13.
Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Jesús principia su ministerio

14.
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

15.
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Jesús llama a cuatro pescadores

16.
Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

17.
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

18.
Y dejando luego sus redes, le siguieron.

19.
Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.

20.
Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

21.
Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba.

22.
Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23.
Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,

24.
diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

25.
Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

26.
Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

27.
Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

28.
Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Jesús sana a la suegra de Pedro

29.
Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

30.
Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.

31.
Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

Muchos sanados al ponerse el sol

32.
Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;

33.
y toda la ciudad se agolpó a la puerta.

34.
Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

Jesús recorre Galilea predicando

35.
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

36.
Y le buscó Simón, y los que con él estaban;

37.
y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.

38.
El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

39.
Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Jesús sana a un leproso

40.
Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

41.
Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.

42.
Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.

43.
Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego,

44.
y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.

45.
Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

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