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Gnosticismo

Significado de Gnosticismo

Doctrina filos√≥fica y religiosa que floreci√≥ en el siglo II d.C. Era marcadamente sincretista, o sea, se alimentaba de cualquier pensamiento que le interesara. Por esta raz√≥n, cuando entr√≥ en contacto con el cristianismo naciente, adopt√≥ en sus diversos sistemas muchas ense√Īanzas cristianas.

Los cristianos se vieron obligados a demostrar que el uso que los gn√≥sticos hac√≠an de algunas ense√Īanzas cristianas en realidad eran opuestas al evangelio.

Se ha discutido mucho acerca de los orígenes del gnosticismo. Lo más probable parece ser que, debido precisamente a su carácter sincretista, surgió de una combinación de apocaliptismo judío, astrología babilónica, dualismo persa, filosofía platónica y misterios orientales.

El gnosticismo era ante todo una doctrina de la salvaci√≥n. Seg√ļn √©l, la salvaci√≥n era la liberaci√≥n del esp√≠ritu que est√° esclavizado debido a su uni√≥n con las cosas materiales. El esp√≠ritu es una sustancia divina que por alguna raz√≥n ha ca√≠do y quedado aprisionada en este mundo material.

A fin de liberarlo de sus ataduras presentes, y permitirle regresar al lugar que le corresponde, el esp√≠ritu debe poseer un conocimiento especial o gnosis, palabra griega que quiere decir ¬ęconocimiento¬Ľ y de la cual el gnosticismo deriva su nombre.

Puesto que el mundo material, seg√ļn los gn√≥sticos, incluso el cuerpo humano, es por naturaleza contrario a lo espiritual, no puede pensarse que el mundo sea creaci√≥n del Dios supremo. Por esta raz√≥n los gn√≥sticos desarrollaron diversos sistemas mitol√≥gicos con los que trataron de explicar el origen del mundo y la ca√≠da de los esp√≠ritus.

El primer maestro gn√≥stico, seg√ļn los escritores cristianos, parece haber sido ‚ÄĘ Sim√≥n el mago (Hch 8.9‚Äď24). Otros gn√≥sticos dignos de menci√≥n son Menandro, Cerinto, Saturnino, Bas√≠lides, Valent√≠n y Marci√≥n. El gnosticismo floreci√≥ en ‚ÄĘ Alejandr√≠a.

Cuando el gnosticismo pretendi√≥ ser la correcta interpretaci√≥n del cristianismo, esto amenaz√≥ con desvirtuar la fe cristiana sobre todo en tres puntos b√°sicos: la doctrina de la ‚ÄĘ Creaci√≥n y el gobierno del mundo por parte de Dios, la doctrina de la ‚ÄĘ Salvaci√≥n y la cristolog√≠a (‚ÄĘ Cristo).

En cuanto a lo primero, la oposici√≥n radical que el gnosticismo establec√≠a entre lo material y lo espiritual le llevaba a atribuir el origen de este mundo, no al Dios supremo, sino a alg√ļn ser inferior.

Luego, el mundo resultaba fruto del error o ignorancia de un ser espiritual, m√°s bien que de la voluntad creadora de Dios. Frente a esto, la fe b√≠blica afirma que este mundo es obra de Dios, quien ¬ęvio que era bueno¬Ľ (Gn 1.4; etc.), y quien gobierna, no solo la vida de los esp√≠ritus, sino tambi√©n todo el curso de la historia humana.

En segundo t√©rmino, la doctrina gn√≥stica de la salvaci√≥n se opon√≠a a la doctrina cristiana. Seg√ļn el gnosticismo la salvaci√≥n era la liberaci√≥n del esp√≠ritu divino e inmortal que se halla aprisionado en el cuerpo humano. Este √ļltimo no desempe√Īa m√°s que un papel negativo en el plan de salvaci√≥n.

Frente a esto, el Nuevo Testamento afirma que la salvaci√≥n incluye el cuerpo humano y que la consumaci√≥n del plan de Dios para la salvaci√≥n de los hombres ser√° la ‚ÄĘ Resurrecci√≥n del cuerpo.

Por √ļltimo, el dualismo gn√≥stico tiene consecuencias devastadoras en lo que a la cristolog√≠a se refiere. Si la materia, y muy especialmente el cuerpo humano, no surge de la voluntad de Dios sino de alg√ļn principio que se opone a esa voluntad, se sigue que este cuerpo no puede ser veh√≠culo de la revelaci√≥n del Dios supremo.

Por tanto, Cristo, quien vino para darnos a conocer a ese Dios, no puede haber venido en un verdadero cuerpo físico, sino solo en una apariencia corporal.

Sus sufrimientos y su Muerte no pueden haber sido reales, pues es imposible que el Dios supremo se nos dé a conocer entregándose de ese modo al poder maléfico y destructor de la materia.

Esta doctrina cristol√≥gica recibe el nombre de docetismo, del griego dok√©o (parecer). Frente a esta teor√≠a el Nuevo Testamento afirma que en Jes√ļs de Nazaret (en su vida en un cuerpo f√≠sico y material) tenemos la revelaci√≥n salvadora de Dios.

Por todas estas razones, la mayoría de los cristianos veían en el gnosticismo no una versión distinta de su fe, sino una tergiversación que en realidad negaba esa fe.

Hay varios pasajes en el Nuevo Testamento que parecen haber sido escritos contra el gnosticismo al menos en la forma incipiente que asumi√≥ en la era apost√≥lica. As√≠, por ejemplo, 1 Jn 4.1‚Äď3 se√Īala que la distinci√≥n entre los esp√≠ritus procedentes de Dios y los falsos profetas est√° en que los primeros confiesan que Jesucristo ha venido en carne.

En 1 Jn 2.22, cuando se dice que el mentiroso es el que niega que Jes√ļs es el Cristo, es posible que esto se refiera al gn√≥stico Cerinto, quien establec√≠a una distinci√≥n entre Jes√ļs y Cristo (‚ÄĘ Juan, Ep√≠stolas de). Tambi√©n puede verse una oposici√≥n al gnosticismo en ‚ÄĘ Colosenses y el Evangelio de ‚ÄĘ Juan.

Bibliografía:

Justo L. Gonz√°lez, Historia del pensamiento cristiano, Methopress, Buenos Aires, 1965, pp. 148‚Äď165. DBH, col. 762‚Äď767. EBDM III, col. 914923.

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